Las excusas son el verdadero enemigo de la creatividad

Las excusas son el verdadero enemigo de la creatividad

Hace 10 años, si, leíste bien, 10 años que no salía a pintar una pared. ¿Por qué? Por miedo y por mucha vergüenza. Miedo de no ser lo suficientemente buena, miedo de que se rían, miedo de no disfrutar ni encontrarme en el proceso, vergüenza de que no quede como yo quiero, y miles de excusas más. Y algo que hace muchos años disfruté de hacer, empecé a abandonarlo. Hoy ya no soy esa pequeña inocente que se llevaba el mundo por delante, que no tenía miedo a ser juzgada. El tiempo hizo que mi niña interior se llene de dudas y miedos, y sobre todo, de vergüenza.

Para los que me conocen, saben que desde chica amaba los desafíos, y si algo no me salía, insistía hasta el cansancio; que si algo me aburría probaba algo nuevo. Y así fue como en mis últimos años de facultad me cansé del encierro del taller (de los profesores, de la teoría, de los trabajos y entregas, de la competencia entre los pares) y quise probar algo nuevo. Salí a pintar por las calles y conocí muchísima gente talentosa que con o sin estudios formales en arte se dedicaba plenamente a desarrollar sus talentos, sus habilidades, sus intereses, su modo de ver el mundo, y todo ello sin prejuicio, sin vergüenza, sin excusas.

Hoy volví a ser feliz, volví a pintar en la calle, con nervios claro (después de diez años es difícil volver) pero me prometí a misma no juzgarme por el resultado y disfrutar del proceso. ¿Quedó como quería? Niiiii a palos jajaja, y es que suelo ser muy crítica conmigo misma, ¡pero amé hacerlo y animarme!

Así que ahora te toca a vos! Vamos a poner a laburar a la creatividad y a nuestro niño interior!

1- Te propongo que hagas una lista de todo aquello que amabas hacer y por mucho tiempo dejaste de hacerlo.

2- Una vez que tengas esa lista, volvé a leerla y escribí nuevamente por orden las que te gustaría volver a hacer y deja más abajo las que ya no te entusiasman tanto.

3- Selecciona las primeras 3 y ponlas en práctica este mes. Sin escusas, sin prejuicios, sin pensarlo tanto, como lo haría un niño.

4- Al final del mes, nos vamos a sentar a pensar y escribir como nos hemos sentido al poder concretarlas. Yo empecé el gimnasio este mes y ¡ya me siento increíble!

5- Volvemos a repetir el proceso, y si alguna de las actividades anteriores te hicieron muy bien, no las abandones. Seguí haciéndolas sin escusas. Estamos en este mundo para disfrutar de aquello que nos hace tan bien. Viví la vida que es una sola. Empecemos a ser conscientes de nuestros deseos sin escusas.

Espero que te sirva para empezar a recuperar esa alma creativa, ingenua y sin excusas, que tan bien le hace al cuerpo, a nuestra mente, y ¡a nuestra creatividad!

Gracias por leerme! Munino

Munino 

Jimena Elías.

Artist. Graphic & UX/UI Designer